El debut en el Torneo del Interior A siempre trae una mezcla de ansiedad y respeto. Sin embargo, para Tucumán Rugby, el plan de juego estaba trazado desde el primer segundo: asfixiar al rival, dominar las formaciones fijas y golpear con precisión. En una tarde sin fisuras, el “Verdinegro” no tuvo piedad: despachó a Mendoza Rugby Club con un contundente 54-15 y le envió un mensaje al resto de los equipos de la Zona 1.
Un arranque perfecto
Apenas el árbitro dio la orden, el equipo de Yerba Buena salió a llevarse por delante a su rival. Mendoza, quizás todavía aclimatándose al ritmo de un torneo en el que transita su primera experiencia, se vio desbordado. A los 3 minutos, el apertura Octavio Berarducci abrió el marcador con un penal certero, pero eso sería solo el aperitivo.
Dos minutos después, tras una presión asfixiante y un uso inteligente del pie por parte del “10”, Nicolás López González encontró el espacio para zambullirse en el ingoal. Con la conversión de Berarducci, que tuvo una tarde perfecta (registró un total de 17 puntos y no falló ni un solo envío a los postes), el tablero ya marcaba un 10-0 que se sentía totalmente justo. El equipo blanco no lograba hacer pie y la indisciplina volvió a castigarlo: un nuevo penal derivó en un lineout: de allí surgió una obtención limpia y la guinda terminó en manos de Mateo Pasquini, que hizo gala de su velocidad para estirar la ventaja a 17-0 cuando el reloj apenas marcaba los 8 minutos.
Resistencia mendocina
Pasado el sofocón inicial, el equipo visitante intentó reaccionar. Empezó a utilizar su pack de forwards para ralentizar el ritmo vertiginoso del local. A los 13 minutos, Santiago Rez Masud (ex Tucumán Lawn Tennis) logró descontar por la vía del penal, y a los 19’, tras una serie de rucks sostenidos cerca de la bandera, el pilar Mariano Cicconi logró perforar la defensa tucumana para poner el 17-5.
Fue el momento de mayor paridad del encuentro. El juego se volvió físico. La intensidad en el contacto fue uno de los objetivos centrales planteados por el staff técnico tucumano durante la semana. Tucumán Rugby aceptó el reto y, aunque el marcador no se movió significativamente hasta el cierre de la primera etapa -salvo por otro penal de Berarducci a los 16’-, la defensa se lució evitando que Mendoza se pusiera a tiro de try antes del descanso.
La indisciplina como llave
La segunda parte fue un monólogo “Verdinegro”, potenciado por la fragilidad reglamentaria del visitante. Apenas comenzado el segundo tiempo, el octavo de los cuyanos, Ignacio Vidal, se ganó la amarilla. Tucumán Rugby olió sangre y no perdonó. Mateo Pfister recibió la patada de la defensa mendocina, encaró y encontró el hueco; corrió 50 metros y cedió para que Facundo Páez de la Torre solo tuviera que apoyar la pelota en el ingoal.
El equipo local le sacó el jugo al período donde tuvo un jugador de más: sumó con un penal justo antes de quedar en igualdad de condiciones.
A los 13 minutos, Tomás Witte se anotó en el marcador tras una jugada de varias fases que dejó a la defensa mendocina sin piernas. A pesar de un try de los “Conejos” a los 17 minutos por intermedio de Ignacio Vidal, el partido ya estaba roto.
Supremacía del scrum
Si hubo una faceta donde el dueño de casa dio cátedra fue en el scrum. El pack local demolió cada intento de resistencia, forzando infracciones recurrentes que derivaron en una lluvia de tarjetas amarillas para la visita: Laureano Valle, Francisco Álvarez y nuevamente Mariano Cicconi fueron amonestados en el tramo final.
Los últimos 20 minutos estuvieron de más. Sin embargo, el “Verdinegro” no sacó el pie del acelerador. A los 24’, Juan D’Antuene capitalizó el dominio territorial para marcar un nuevo try, y sobre el cierre, la presión en el scrum fue tal que el árbitro no tuvo más opción que otorgar un try penal a los 42 minutos, sellando el 54-15 final.
Las voces del ganador
Tucumán Rugby cumplió con las tres “G”: ganó, goleó y gustó. Luego de los festejos, los protagonistas analizaron la victoria. Mateo Pasquini, quien aprovechó su descanso en Tarucas para sumar minutos con el club, destacó la agresividad del equipo: “Nos pusimos como objetivo dominar en el contacto y nos salió bien; sabíamos que eran duros, pero salimos a arrollarlos”. Sobre su presente, aclaró: “No depende de mí cuántos partidos pueda jugar aquí, pero me gusta jugar al rugby y siempre estaré disponible”.
Por su parte, el capitán Santiago Aguilar, analizó el triunfo más allá de lo numérico. “Queríamos comenzar con el pie derecho, no importaba cómo. Empezamos fuerte y después nos apagamos, pero terminar el primer tiempo sin que nos vuelvan a marcar fue clave”, reflexionó. “Estuvimos fuertes en las formaciones fijas, aprovechamos las oportunidades que tuvimos. Ellos fueron intensos, pero nosotros no perdonamos, ahí estuvo la diferencia”, sentenció.
Con la mira puesta en las rondas finales, el único representante tucumano en este certamen demostró que tiene plantel, recambio y, sobre todo, una idea de juego firme que lo posiciona como un rival temible para cualquiera en el Torneo del Interior A.